País de las maravillas por Pepe Ortiz

Escrito por: Otros colaboradores el Miércoles, 3. 02. 2010  –  Categoría: Miscelánea

En el país de las maravillas, en el increíble mundo del diseño industrial, estamos acostumbrados tanto a las genialidades como a las bestiales faltas de originalidad que se suplen con el “copieteo” indiscriminado o con lo que podría llamarse “apropiación indebida” de todo aquello que, ajeno a la actividad industrial, a duras penas, encaja con lo que verdaderamente se persigue. Sirva esta última idea como introducción para hablar del término de moda, ese que, en los últimos años, no falta en el discurso de políticos, banqueros, presidentes de clubes de fútbol, etc, me refiero al concepto “sostenibilidad”.

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Nace a modo de chapuza, y me explico, una vez esquilmada gran parte de los recursos que la Tierra nos ofrecía, contaminada tierra, agua y aire, y acabado con un incontable número de especies vivas, al menos hasta hace años, a alguien se le ocurrió la feliz idea de parar, bueno, más bien, amortiguar de alguna manera el incontenible avance de la vida humana, esa que jamás ha respetado a su vecino y mucho menos a su entorno (y todo lo que contiene) ¿En qué consistía el genial invento? Pues básicamente se trataba de “dar una de cal y otra de arena”, es decir, de seguir destruyendo el medio ambiente por un lado pero, paralelamente, crearlo o recuperarlo por otro, de forma que, buscando en todo momento el equilibrio, el balance final fuera neutro.

Ya me pareció una barbaridad, en su día, el hecho de asumir el “desarrollo sostenible” porque nos olvidábamos, de repente, de todo el daño que habíamos hecho antes ¿eso no se recupera? ¿por qué no se empezaba desde un nivel negativo con el objetivo de alcanzar un nivel positivo? ¿por qué conformarnos sólo con equilibrar el presente? ¿qué pasa con las burradas del pasado? Pues en ese punto estamos ahora, TODO vale mientras sea “sostenible”, se me ocurre un ejemplo (a veces llevando las cosas al extremo veo las cosas más claras) me imagino a un ser humano al que le da por talar todos los árboles de una conocida avenida sevillana y luego, para dejar tranquila y sostenible su conciencia, planta otros tantos en cualquier otro lado de la urbe.

La “sostenibilidad”, hoy en día, se ha convertido en un importante reclamo comercial con el que se enmascaran “daños colaterales” y se callan conciencias. Dicen que las crisis no son sino oportunidades de cambio. Abogo, desde aquí, por un desarrollo inteligente y reparador; inteligente porque avance en función de las necesidades realmente existentes, y reparador para conseguir recuperar la Tierra hasta lo más próximo a lo que existía antes del ser humano.

Por Pepe Ortiz, diseñador industrial y compañero polifacético, también conocido como Gatoto.

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